• TheCollection_01
  • TheCollection_02
  • TheCollection_03
  • TheCollection_04
  • TheCollection_05
  • TheCollection_06

THE COLLECTION

2011 Centro cultural de Arsac , Bordeaux, Francia

2011 Concurso Universitario Arte Joven, Museo de Arte  Contemporáneo

2009 Galería Carmen Codoceo, La Serena

2008 Exposición Individual Sala Nemesio Antúnez de la Universidad Metropolitana de Ciencia y la Educación / proyecto Fondart

DESCRIPCIÓN

Instalación de 100 cajas de 15 x 20 x20 cm c/u.   realizadas con cartón, acetato y plástico.

TEXTO DE LA EXPOSICIÓN

Esta serie de trabajos de Constanza Vergara, nos aproxima primariamente a una visión analítica y audaz que nos conecta reflexivamente con la idea de obra escultórica que
transgrede sus fórmulas tradicionales, tanto espaciales como materiales. El descalce perceptual con la identificación de su materialidad, nos abstrae en una
pérdida de posibilidades de acotamiento en evidenciar el origen natural de ésta. Configurando una relación potenciada a partir de indagaciones que nos proporcionan
autonomía significativa desde la propia materia prima de la obra.También las formas articuladas en este trabajo, asisten con cohesión a soluciones
abstractas de irreconocible figuratividad. Introduciéndonos en el ejercicio comparativo con otros productos revisados en la cotidianidad, como los artefactos funcionales y
utilitarios. Reflejando una riqueza formal y conceptual motivada por asociaciones y disociaciones con elementos que recrean nuestra modernidad.
En “Fast Line” percibimos la existencia de una constante fuerza sostenida, piezas torcidas extremando su constitución molecular, implicitando una expansión centrífuga
contenida en estructuras morfológicamente integradas. Con líneas de fuga proyectadas hacia muchos lados, emancipando al volumen en idea de movimiento pleno.
Advirtiendo amarras, cableados y nudos, intrincaciones poseedoras de una auténtica plasticidad que emerge de aquel lenguaje dominado por la escultora, el mismo que
convierte al espacio en conexiones donde fluctúa el seguimiento polidimensional de la mirada.
Existen aperturas unificadoras en estas series, planteadas como problematizaciones embrionarias pero englobadoras, develadas sensiblemente en el minimalismo dado por
rasgos depositados en una economía de medios, los mismos generados a partir de materiales simples transmutados por esta operación autoral. Economía que también
resuelve los aspectos formales, en que una sensación de aparente azar pudiera destinar aquella simpleza sintáctica que caracteriza las figuras.
Estas condiciones permiten adentrarnos en ciertas propiedades originales de este trabajo en su formulación y distribución. Como la correspondencia de factores
enlazados y contrastados entre esas piezas delgadas y lineales, esmaltadas de color negro, con aquellos fondos de paredes claras dispuestas en el lugar de exhibición.
Simbiosis que nos deriva a la operación bidimensional del trazo sobre el plano, e igual manera de la relación figura y fondo.
Señal que nos orienta como espectador hacia una idea perceptiva móvil, que tiende a la búsqueda de un “punto de vista primordial” complementario a una fijación
compositiva, generando la necesidad de encontrar la mirada más adecuada para cada volumen. Permitiendo un distanciamiento de la concepción que normalmente
acompaña a la escultura, que posiciona a ésta desde una base contenedora de anclaje, dispensando así una visualidad inherente a la flexibilidad indicial de esta propuesta.
Entendido también en la operación sistemática de alternar modelos que extreman una distinción en su tamaño, manifestando un sentido de escalación que no compromete su
forma, la cual nos sitúa ante una compactación dosificada del espacio, propicio para totalizar el sentido visual de la serie.

La idea de “punto de vista primordial” y la compactación dosificada del espacio, quedan plenamente evidenciados en este trabajo, específicamente en las piezas de
cajas. Con una cara transparente, que significativamente puede determinar aquella operación del espectador a encontrar aquel punto de vista más adecuado para la
mirada, en este caso concedido por la artista. Dirigido hacia el interior de la caja, en donde encontramos las figuras a escala menor en un espacio blanco concretamente
delimitado, verdadera compactación del recinto expositivo en donde la figura dispone su emplazamiento.
Una de las características relevantes manifestada en estas obras y en anteriores trabajos, es la existencia de una rúbrica identificable y ceñida desde la elección de la
misma materialidad: Cercana, flexible, empática, manipulable por cualquiera… ese “cualquiera” apela a aquella designación de un público al cual se le invita a una mínima
pero significativa operación de permear los territorios del artista, comparar y sumar la acción cotidiana con la acción artística. Pero esta operación no dista de una interesante
paradoja, aquella identificada en la serie “Fast Line”, en donde la creadora realiza una evolución de su anterior trabajo. En éste, el público era invitado a tomar amarras
plásticas, de las mismas que constituyen las piezas escultóricas exhibidas de escala menor, con la idea de que manipulen sus propias figuras. En la obra actual, esas
mismas formas se encuentran dentro de cajas selladas, en donde la idea de manipulación del objeto por parte del espectador queda absolutamente clausurada. Es
así como se origina una operación tensionada, a partir de ideas que se conectan en la fijación del origen material y funcional. De esta manera el objeto amable y democrático
pasa a convertirse en una especie de juguete envasado, una pieza de colección, una alusión al producto de mercado, igual que en el primer caso, pero con distinción de
sentido dado en un estatuto designado por la mera interrelación con el público. De tal cualidad, podemos hablar de un concepto articulador de la obra, del traspaso
desde un método funcional a un método estético. Una readecuación formal, un reciclaje, una nueva idea entregada a una materialidad potenciada por la designación
artística. De esta manera la autora transforma lo matérico en un linde, donde se hace irreconocible y al mismo tiempo retiene aspectos originales; una resistencia suficiente
para que el espectador lo determine y re-determine. En la medida que estas operaciones expuestas logran una coherencia identitaria y vinculante con los procesos
industriales, no hacen más que connotar aquellas relaciones emanadas de la transacción, con la idea de refundar aquellas funciones inmateriales del mercado en
procedimientos palpables y llenos de experiencia, derivados a la praxis del arte. Desde estos atisbos se hace importante la consideración de apreciar la obra de
Constanza Vergara como medio emergente y relevante, desde un dispositivo asociado a operaciones que derivan y sugieren ciertos procesos sociales de intercambio dentro
de una economía globalizada. Como si la artista intuyera a la perfección un rol en modificar y subvertir aquellos procesos.

Víctor Muñoz Araya.
Artista Visual.